Por: CP Iván Rodríguez. Colaborador de Auditool. 

La labor del auditor es esencial para garantizar la integridad financiera y la transparencia de las organizaciones. Sin embargo, las exigencias inherentes a esta función pueden llegar a tener efectos adversos sobre la salud mental del profesional. Por ello, es importante considerar los factores de riesgo psicosocial asociados con el trabajo de auditoría, de manera que sea posible mitigar este riesgo mediante estrategias organizacionales e individuales.

La auditoría, como función de control y supervisión, implica una alta responsabilidad. El entorno cambiante, la presión por resultados, y la necesidad constante de mantener altos estándares éticos y técnicos, generan un contexto laboral que puede impactar significativamente el bienestar psicológico del auditor. Además de la verificación de procesos y números, se contribuye a construir culturas organizacionales que promuevan la equidad, la innovación y el bienestar. A pesar de la relevancia de estos aspectos, existe escasa literatura enfocada específicamente en el vínculo entre el ejercicio profesional del auditor y su salud mental, aunque ha habido algunos autores que han tenido en cuenta este tema. Recientemente, en el portal https://www.corporatecomplianceinsights.com, se presentó un artículo (anónimo por su contenido), denominado Atrapado entre la conciencia y la carrera: la confesión de un líder de E&C (Caught Between Conscience and Career: An E&C Leader’s Confession[1]) se efectuaron consideraciones relativas al efecto del trabajo de supervisión y control sobre la salud mental.

Los auditores se suelen percibir a sí mismos como agentes de cambio positivo. En ejercicio de su labor y dependiendo de su enfoque y evaluación, buscan con sus observaciones y mejoras propuestas, crear entornos laborales donde los empleados se sientan valorados y la innovación prospere. Este enfoque requiere entornos psicológicamente seguros donde las ideas puedan florecer sin temor a represalias. Y es en ese entorno, donde operan los auditores con un optimismo que les permite imaginar un impacto transformador en sus organizaciones. Sin embargo, esta visión ideal se enfrenta con realidades estructurales. La auditoría, además de evaluar el cumplimiento de normas, busca prevenir conductas indebidas, educar a las partes interesadas y diseñar procesos centrados en el usuario.

Una situación particular ocurre para aquellos auditores dedicados a temas de cumplimiento y de ética. Uno de sus mayores desafíos es la relación jerárquica con los departamentos legales, particularmente con el director jurídico (General Counsel, GC). De acuerdo con el artículo citado, el 27% de los oficiales de cumplimiento que reportan al GC consideran esta estructura ineficaz, más del doble que cualquier otra configuración organizacional. Esta dinámica no solo limita la autonomía de los profesionales de ética y cumplimiento (E&C), sino que también genera un entorno inherentemente combativo.

En ocasiones, el departamento legal, enfocado en identificar y mitigar riesgos, opera bajo una lógica reactiva que contrasta con la visión proactiva y transformadora de la auditoría. Mientras los profesionales de E&C buscan educar, innovar y prevenir, se les advierte que sus iniciativas podrían generar riesgos legales. Esta restricción constante, combinada con la subordinación al GC, crea un mensaje implícito: cualquier acción fuera de los límites establecidos es penalizada. Como resultado, los auditores de E&C enfrentan una inseguridad crónica, sabiendo que sus esfuerzos por ir más allá pueden ser anulados o desvalorizados. Los auditores, en virtud de su labor, operan en un estado de tensión permanente, equilibrando su deseo de cambio positivo con la realidad de un entorno que a menudo los limita. Este estrés crónico, combinado con la percepción de llegar a ser infravalorados, contribuye a problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión. Otros factores de riesgo a los que se ven enfrentados los auditores son:

Carga de trabajo y presión temporal

En épocas de cierre o de presentación de informes críticos, los auditores enfrentan jornadas extensas, con escaso margen para el error.

Conflictos éticos y dilemas morales

El auditor puede verse en situaciones en las cuales reportar hallazgos puede comprometer relaciones laborales o verse enfrentado a amenazas de conflicto de intereses. Esto puede originar disonancia cognitiva (incomodidad, tensión o ansiedad que se experimenta cuando las creencias o actitudes entran en conflicto con lo que se hace)

Ambientes laborales hostiles o inciertos

Los auditores, con alguna frecuencia pueden ser vistos como una amenaza por otras áreas, en virtud de los resultados y recomendaciones de su trabajo, lo cual puede generar tensiones interpersonales.

Sobrecarga cognitiva y emocional

El análisis constante de información financiera, legal y operativa exige altos niveles de concentración y puede conducir al agotamiento mental.

Ahora bien, estos riesgos pueden mitigarse con diversas estrategias entre las que se cuentan:

Estrategias organizacionales

  • Promoción de un liderazgo empático y consciente del bienestar del equipo.
  • Establecimiento de sistemas de rotación y distribución equitativa de carga.
  • Políticas de conciliación entre la vida laboral y personal.

Estrategias individuales

  • Capacitación en conciencia plena y equilibrada (mindfulness), manejo del estrés y toma de decisiones éticas.
  • Acceso a programas de asistencia psicológica.
  • Fomento de hábitos de vida saludables (sueño, ejercicio, alimentación).

El bienestar mental de los auditores es un aspecto crítico que debe ser reconocido por las organizaciones. Más allá de los riesgos individuales, el deterioro de la salud mental puede comprometer la calidad de las auditorías, la ética profesional y la sostenibilidad del talento.

Una actuación proactiva que puede adelantar el área o departamento de auditoría, como herramienta de supervisión y mejora, es evaluar la efectividad de las estructuras organizacionales y su impacto en el bienestar de los empleados. Por ejemplo, una auditoría de cultura organizacional podría identificar tensiones entre departamentos, y proponer soluciones para fomentar la colaboración, lo que contribuye a un mejor clima y a crear un ambiente armonioso que puede mitigar los riesgos mencionados.

 [1] Ver: https://www.corporatecomplianceinsights.com/caught-between-conscience-and-career/


 

CP Iván Rodríguez - CIE AF

Auditor y consultor, diplomado en Alta Gerencia de Seguros y Derecho de Seguros. Especialista en Dirección Financiera y Desarrollo Organizacional, diplomado en Gerencia de la Calidad. Contador público (CP) de la Pontificia Universidad Javeriana con 20 años de experiencia en diversas empresas. Tiene amplia experiencia en la elaboración y ejecución de auditorías y revisorías fiscales. Dirección y ejecución de asesorías, consultorías y capacitaciones. Colaborador de Auditool.

Bogotá DC, Colombia.

 

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