La práctica me ha enseñado  durante estos últimos años de ejercicio profesional, los siguientes  signos de  alarma que denotan que algo anda mal dentro de la empresa y que el empresario afronta una iliquidez no reconocida  en público,  que  le conducirá a una situación grave  de insolvencia, controlable si se interviene a tiempo.

1.      NO PAGO DE PRESTACIONES SOCIALES: El empresario en aras de conseguir nuevas  fuentes de liquidez para obtener capital de trabajo, mira hacia el interior de su nómina y  decide  contratar al personal operativo de su empresa por prestación de servicios, pero  no toma las medidas necesarias del caso para blindarse, y darle a este servicio la forma  de un verdadero outsourcing de procesos,  en el cual el prestador del servicio tenga plena  libertad y autonomía en la forma de ejecutar su labor. Por el contrario,  a través de esa  vinculación de servicios continua su antiguo esquema operativo y terminan estas personas  contratas  por prestación de servicios, subordinadas al contratante, cumpliendo horarios  de trabajo y ejecutándose aspectos típicos de una relación laboral. La  consecuencia jurídica de esta práctica radica en el hecho que la misma  es una bomba  de tiempo y puede dar lugar a una desbandada de demandas laborales.

2.      NO  PAGO DE LOS APORTES  A LA SEGURIDAD SOCIAL Y DE LAS LIQUIDACIONES DE PRESTACIONES SOCIALES DE SU PERSONAL: El empresario empieza a financiarse  con el dinero de la seguridad social de su personal,  aportes  parafiscales, cesantías y demás  prestaciones sociales, bien sea entrando en mora frente  al pago al que  estos recursos ante las entidades administradoras de  los mismos, o reteniendo el pago de las liquidaciones de prestaciones sociales del personal  desvinculado,  argumentando problemas  administrativos en la  contabilidad  o el  diligenciamiento de múltiples tramites de paz y salvos que debe conseguir el trabajador. Esta  práctica de financiarse con los dineros de la  seguridad social,  aparte de generar demandas ejecutivas por parte de las administradoras del sistema general de seguridad  social, y dar lugar a investigaciones administrativas por parte de la respectiva oficina del trabajo de orden  territorial, genera un problema grave  consistente  en eventuales  demandas por parte del trabajador en caso de presentarse un accidente  o una  enfermedad grave  y  éste no poder  acceder a los servicios de salud por encontrase el empleador en mora.

Por  otro parte, el  dilatar sin una  justificación objetiva y razonable el pago de la liquidación de prestaciones sociales o la  consignación de  las   cesantías ante los fondos administradores de las mismas, trae como consecuencia de la imposición de una sanción moratorio, la cual es  muchísimo más costosa que unos intereses moratorios que le esté cobrando su acreedor, y termina  siendo  más costoso que acudir al mercado de los rentistas de capital y solicitarle a un gota a gota un préstamo, conducta que tampoco no es recomendable.

3.   NO PAGO DE IMPUESTOS: El empresario  empieza a financiar directamente su operación con los recursos provenientes del no pago de los impuestos. Igual que la anterior práctica, esta no es para nada recomendable puesto que al final termina pagando mucho más dinero por sanciones e intereses de mora generados por el no pago.

4.    LIDIAR ACREEDORES TODO EL DIA: El empresario ya no tiene tiempo para preocuparse de atender su negocio en debida forma, repensarlo, visitar clientes y abrir nuevos mercados, pues su día a día se convierte en lidiar con acreedores y mirar en donde puede abrir un nuevo cupo de crédito donde un nuevo proveedor con el fin de cumplir sus compromisos.

5.      EL CARRUSEL DE LOS ANTICIPOS: El empresario consigue un nuevo contrato y con los anticipos que recibe, lo que hace es  dedicarse a pagar cuentas pendientes de otro contrato, tapar huecos y acreencias viejas con el fin de suavizar al proveedor y conseguir que este le siga despachando, y para no incumplir con dicho contrato, entra en una cadena interminable de  autofinanciación con anticipos recibidos, práctica que a todas luces es  desordenada y  que lo único que genera es que en algún momento no se consiga el anticipo  que financie este carrusel y se entre inmediatamente en una iliquidez.

6.   EL MAQUILLAJE A LOS ESTADOS FINANCIEROS:  El empresario con el fin de consolidar unos estados financieros más robustos, lo que hace es realizar capitalizaciones mentirosas  ingresando a la empresa bienes de su patrimonio personal con unos precios  inflados para poder conseguir mejores prestamos frente a la banca, pero no se preocupa  por trabajar en su flujo de caja y termina consiguiendo el préstamo,  que  más tarde incumple y los únicos bienes que tenía medianamente blindados como parte de su patrimonio personal, ahora se convierten en prenda general de los acreedores de su negocio.

7.      LA BUSQUEDA FRECUENTE DE PRESTAMOS: El empresario empieza a buscar fuentes de financiación de su operación y con el fin de obtener supuestamente  “capital  de trabajo”, que en realidad es capital para ponerse al  día con los acreedores y que le dejen trabajar”, comete el grave error de conseguir directamente como persona natural e involucrando a sus amigos y  núcleo familiar más cercano,  prestamos de libre consumo con terceros rentistas de capital o directamente con la banca, para ingresarlos a la empresa, sin mirar el flujo de caja y las proyecciones financieras que le permitan cumplir con esas obligaciones adquiridas.

8.    CARGARLE A LA EMPRESA GASTOS FAMILIARES: El empresario realiza pésimas inversiones quitándole capital de trabajo a la empresa, afectando su flujo de caja, porque  quiere cargarle a la empresa todos los gastos suntuarios de su familia, eso sin mencionar aquellos casos en los cuales tiene que responder por más de dos hogares, Frente a este panorama, el empresario para restablecer el flujo de caja perdido  y lograr una  operación continua de su negocio, empieza a buscar nuevas fuentes de recursos   provenientes  financiarse  con el no pago de impuestos, entrar en el carrusel de los anticipos o en la búsqueda latente de préstamos sin respaldo.

9.      LA INVERSIÓN EN LA FALSA APARIENCIA:  Si bien es cierto que el modelo consumista en nuestra sociedad está  penetrando cada vez  más y en las ciudades ha hecho  carrera la frase  “como te ven te tratan”,  tampoco es menos cierto que si se van a hacer uso de la teoría de la apariencia, esta debe hacerse bajo criterios de proporcionalidad y de relación costo beneficio, pero en algunos  casos, el empresario de forma irresponsable hace uso de esta  teoría de la apariencia y sin contar con la liquidez suficiente que respalde de su operación, y realizar un adecuado plan de mercadeo y modelo financiero de su negocio,  empieza a gastar en una falsa apariencia de solidez bajo el  falso pensamiento que esto  atraerá clientes, situación que es  fácilmente apreciable cuando nos encontramos  que se  está invirtiendo muchísimo dinero (sin retorno de esa inversión) en el arrendamiento de una oficina muy lujosa en un sector exclusivo (la cual mantiene prácticamente vacía con una secretaria sub utilizada y sin personal trabajando en la misma),  la compra de  bienes  muebles  más lujosos que operativos adquiridos simplemente bajo el criterio de demostrar una falsa riqueza, y la utilización de  vehículos lujosos  y no operacionales a  través de renting o leasing únicamente para guardar las apariencia. Al final termina el empresario con unos gastos muy altos y sin generar los suficientes ingresos para cubrirlos, dineros que en su balance por lo general siempre ingresa a su contabilidad como “diferidos”.

Con estos signos de alarma quiero llamar la atención de los empresarios que aún no aceptan su situación de iliquidez anunciada  invitándolos a desmontar estas prácticas y en su lugar generar un plan de trabajo tendiente a manejar su  situación de  pre insolvencia, señalándoles que las situaciones de insolvencia no son ajenas a ningún empresario,  estás por el contrario lo enriquecen profesionalmente y le dan experiencia en el manejo de los negocios, pues de las crisis  se han generado grandes oportunidades de negocio, pero el peor error que puede cometer un empresario es creerse rico con las primeras utilidades importantes que le deja un determinado  negocio y no reinvertir las mismas en su empresa o en otros negocios que le generen más  utilidades y recursos para la operación de su empresa, en vez de proyectar lo obtenido en dichas utilidades para adquirir compromisos financieros no productivos y realizar inversiones que no son verdaderamente una inversión, como es el caso de un vehículo costoso no utilitario, una propiedad raíz de recreo sin fines de reventa, o gastos innecesarios y poco productivos.

Aportado por:

Juan Manuel Álvarez Castellón
Abogado especialista en Derecho Comercial y Empresarial
Socio de ALVAREZ CASTELLÓN  & ASOCIADOS S.A.S
e-mail. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
www.alvarezcastellon.com

 

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