Autor: Guillermo Casal. Colaborador Auditool.

En un artículo anterior hablamos de una de las variantes de problemas en el aseguramiento, a saber, el falso aseguramiento[1]. Pero, así como una verdad a medias es una mentira, una variante del falso aseguramiento es el aseguramiento incompleto o parcial. Ahora bien, la hipótesis de este artículo es que los auditores internos perseguimos el pleno aseguramiento (que no es lo mismo que la certeza), pero estamos lejos de haberlo conseguido.

¿Cuáles son las variables en virtud de las cuales una empresa monitorea su desempeño?

El mecanismo más conocido, integral y sistémico es el Cuadro de Mando Integral o CMI (balanced scored card) porque integra todas las variables en un único marco conceptual. Básicamente, el principio que rige el funcionamiento de un CMI es que el desempeño de una organización se rige y se debe medir con base en las siguientes cuatro perspectivas relacionadas entre sí.

  • La perspectiva financiera: es la tradicional y se basa, principalmente, en desagregar indicadores que monitorean la rentabilidad.
  • La perspectiva de cliente: monitorea la relación de la organización con los clientes, que son la fuente de sus ingresos y, por ende, quienes posibilitan que su actividad se desarrolle. En tal sentido, una empresa recién establecida puede no haber generado ventas suficientes como para obtener rentabilidad, pero sí una favorable recepción en el mercado que abre la expectativa de ganancias futuras.
  • La perspectiva de procesos: la calidad de la gestión de las organizaciones se cimenta sobre la robustez y confiabilidad de sus procesos, no solamente los que se refieren a la atención al cliente, sino los que sirven de soporte a la gestión. Por ejemplo, los clientes de una aerolínea valorarán la puntualidad y el servicio a bordo, pero también un eficiente sistema virtual de reservas que facilite la compra de tiquetes.
  • La perspectiva de aprendizaje y crecimiento: en última instancia, todo depende de las personas. El talento humano es el que construye y opera procesos de gestión, por lo que es necesario fortalecer y garantizar capacitaciones, así como el apoyo en la tecnología y el uso de herramientas digitales como la inteligencia artificial.

¿Qué aseguramiento brindamos los auditores internos?

La expectativa que tienen las partes interesadas (stakeholders) y el órgano de gobierno de las organizaciones es que la auditoría externa tenga mayor independencia, pero, también, un enfoque más reducido de la gestión centrado en la veracidad de la información contable o financiera, y el cumplimiento legal y regulatorio. Se espera, en cambio, que los auditores internos tengan una visión más integral del negocio y que provean un aseguramiento sobre todos los aspectos de la gestión.

Si nos apegamos a los sucesivos informes COSO, el aseguramiento del objetivo de eficiencia de la gestión es una labor que recae sobre la auditoría interna. Entonces, ¿damos aseguramiento pleno sobre las cuatro perspectivas consideradas en el CMI para evaluar la gestión? Hagamos un repaso al respecto:

  • La perspectiva financiera. El aseguramiento sobre la gestión financiera incluye, pero no se limita a la veracidad de la información contable. Implica examinar estrategias tales como el ALM (assets and liabilities management), la administración de activos y pasivos, también, aspectos como la adecuada relación entre capital propio y deuda, la gestión del apalancamiento financiero, la reducción de activos ociosos y obsoletos y la adecuada estrategia de dividendos. Poco de esto hacen la mayoría de las auditorías internas.
  • La perspectiva de cliente. Una de las más desatendidas. Los auditores internos no incursionamos en la evaluación de los procesos de análisis de mercados, inteligencia de competidores, fijación de precios, cartera de productos y estrategias de distribución. Nuestros análisis son, normalmente, limitados a examinar la consistencia de entregas con facturación, gestión de cobros y de inventarios.
  • La perspectiva de procesos. Probablemente, es la que mejor atendemos los auditores internos. Examinando el debido encadenamiento de los procesos, sus métricas de evaluación y garantías respecto de aspectos tales como la segregación de funciones, atribución de autoridad y responsabilidad. Un posible “talón de Aquiles” sobre esto es la evaluación de congruencia entre los objetivos del proyecto fundacional y los procesos establecidos por la organización, una vez está operando. Esto suele generar insatisfacción en los propietarios de las organizaciones, que hacen su inversión en función de expectativas, las cuales no siempre son atendidas por la gerencia de la empresa una vez que esta se encuentra en funcionamiento
  • La perspectiva de aprendizaje y crecimiento. Otra de las perspectivas descuidadas por la auditoría interna. La gestión del talento humano, de manera similar a la comercial, se monta sobre un ciclo de vida administrado a lo largo de diversos procesos. Es decir, se identifica una necesidad de talento, se busca y selecciona personal, se lo recluta, se le asignan responsabilidades, se lo capacita, se evalúa su gestión, se le paga su retribución, se establecen recompensas por el buen desempeño y se establecen sanciones por apartarse de normas de conducta y de operación.

En conclusión, hay una brecha bastante amplia entre lo que los auditores internos deberíamos hacer para proveer aseguramiento, las capacidades que deberíamos tener para hacerlo y lo que realmente estamos haciendo. Existe un amplio espectro que es una oportunidad de expandir el marco de nuestro aseguramiento, pero puede ser una amenaza si no logramos abarcarlo.

 

[1] Disponible en: https://www.auditool.org/blog/auditoria-de-ti/el-var-la-inteligencia-artificial-y-el-peligro-del-falso-aseguramiento


Guillermo Casal - Argentina

Contador Público y Master en Economía y Administración de Empresas en Argentina. Con más de 35 años actuando en todas las especialidades de auditoría. Es auditor interno, externo, informático y forense. Obtuvo todas las certificaciones del IIA (CIA,CCSA, CFSA, CGAP, CRMA), así como también la CFE (examinador de fraudes) y la CISA (auditor informático). Dedicado hace más de 15 años a la consultoría y capacitación. Fue colaborador de Luis Moreno Ocampo, exfiscal penal de la Corte Internacional de la Haya, y Stephen Walker, exagente especial del FBI. Colaborador de www.auditool.org.

 

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